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efydep.com.ar - Agosto 2008 - Nº 63 - ISSN 1669-5291

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Revista de discapacidad, integración y diversidad en el campo de la Educación Física 

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LA DEPORTIVIDAD. EL SABER GANAR Y PERDER
 
 
Palabras Clave: deportividad, juego limpio, saber ganar, saber perder, reglas, fair play, derrota, resultados, competición.
 
Resumen: la deportividad es un valor a enseñar dentro del área de Educación Física, pero resulta muy complicado su desarrollo cuando el modelo que nos ofrece la alta competición genera conductas contrapuestas: sólo importa el ganador, se censura al perdedor, se engañan a los jueces o árbitros, no se respeta al oponente…
 
       
        La deportividad nace con la escuela inglesa del siglo XIX cuyo máximo representante fue Thomas Arnold. Esta corriente de la Educación Física surge como reacción al excesivo academicismo imperante en la educación formal, donde el cultivo del intelecto era considerado como lo más importante respecto al desarrollo de lo corporal.
 
Esta corriente introduce el deporte en la escuela a través de "juegos deportivos" desarrollando la idea de "actitud deportiva", que se caracteriza por el "fair play" y el amateurismo, no sólo ante la práctica deportiva, sino en cualquier ámbito de la vida en general. 
 
Este método otorga importancia a la recreación, a las reglas y a la competición en los ejercicios, desvinculándose del rendimiento deportivo y asociándose con la organización y la libertad de l@s alumn@s en las prácticas.
      
            El deporte conlleva la confrontación, la competición y la colaboración, y a través del mismo el alcance educativo puede ser considerable. La práctica de las actividades físico-deportivas contribuye, de la misma manera que cualquier actividad educativa, a la formación de la personalidad. Teniendo muy presente que es posible obtener efectos educativos diferentes, según sea la intención pedagógica del profesor/a.
      
            Pese a la gran importancia que otorgamos al juego limpio y la deportividad no cabe duda que la sociedad y los medios de comunicación nos envían mensajes contrarios. Se magnifica al ganador y se olvida del perdedor.
     
            Así podemos observar algunos ejemplos: en cualquier entrevista deportiva observamos como al jugador ganador se le otorgan toda clase de calificativos amables, mientras al perdedor se le critica. También comprobamos que un entrenador que no obtiene resultados es cesado de inmediato, a pesar de haber demostrado con anterioridad su valía...
      
            Efectivamente, los resultados son los que cuentan, no importa cómo se obtengan, haciendo trampas (provocando un penalti inexistente), menospreciando al oponente (simulando una agresión para eliminar un rival...), invirtiendo una gran cantidad de dinero en jugadores, obligando a participar a jugadores lesionados...
       
            Si tenemos en cuenta la esencia del deporte, es decir, el juego, tendremos que valorar lo que ocurre antes, durante y después de un partido. Porque se dan muchas circunstancias e intervienen múltiples variables que inciden en el resultado final.
       
            Nos olvidamos que en el deporte es un enfrentamiento en donde uno gana y otro pierde, donde el rival también juega y se prepara para vencer. Por tanto cuando realizamos una actividad deportiva no sólo deberemos prepararnos para ganar, también para perder, en el sentido de afrontar la derrota con deportividad, felicitando al contrario y asumiendo nuestros errores con el fin de mejorar.
       
            En definitiva, nos interesa tanto o más el proceso que los resultados, deberemos analizar nuestros fallos, nuestros métodos de entrenamiento, las circunstancias y variables que han surgido en el desarrollo del juego y que han incidido en el resultado, la preparación psicológica y motivación de cada uno de los jugadores, las relaciones sociales que se establecen entre los componentes de nuestro grupo...
       
            Únicamente, valorando tanto los procesos como los resultados podremos obtener una visión didáctica de los acontecimientos. Esta panorámica se ha de dirigir al alto rendimiento para extrapolarse a la sociedad en general y a la escuela en particular. Porque estos modelos llegan fácilmente al inconsciente de l@s niñ@s. Resulta complicado en la escuela hablar y reflexionar sobre el juego limpio y la deportividad cuando los mensajes que nos provienen del entorno son totalmente contrapuestos.
 
 
Autor: Juan Carlos Muñoz Díaz
Maestro de Educación Física
C.E.I.P. Ntra. Sra. de las Nieves
Pegalajar-Jaén-España
 
Web personal: http://www.telefonica.net/web2/efjuancarlos

 

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