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Derechos y deberes del voluntariado. Formas de actuación
La figura del voluntariado no es algo a lo que se deba acudir como recurso aislado, sino que siempre debe ir unido al trabajo o actividad del personal profesional remunerado. Esta relación obligatoria y a la vez necesaria en muchas ocasiones no tiene que plantearse como oposición o suma de trabajos, sino como complementariedad de acciones para el correcto desempeño del trabajo asignado (Jaraiz Arroyo, 1994; López de Aguileta, 1990 y Torres López, 2000).
El perfil del Voluntario viene definido por la capacidad de asumir derechos y deberes, que les vienen dados a partir de las conclusiones tomadas del Congreso Mundial LIVE’90 y organizado por la Asociación Internacional de Esfuerzos Solidarios (IAVE) (citado por VV.AA, 1993). Igualmente López Noguero (1995) considera que para el correcto desarrollo de la acción voluntaria se le exige a la persona una serie de características que faciliten la ejecución y disposición de ésta hacia el proyecto global, estructurando igualmente los derechos y deberes de la misma.
Como conclusión de dichas aportaciones exponemos a continuación las exigencias, los derechos y deberes del voluntariado.
Exigencias para el voluntariado - Aceptación del código deontológico inherente a la acción solidaria. - Regularidad en su actuación. - Información y conocimiento de los problemas que trata de resolver. - Actitud de diálogo y gran capacidad de trabajo en grupo. - Sentido de la responsabilidad y compromiso. - Motivación inspirada en la solidaridad y no en el interés personal.
Derechos del voluntariado - Respeto a los términos del compromiso adquirido. - Acreditación frente a terceros. Ser acreditado como voluntario y recibir certificaciones de su participación en los programas. - No interferencias en sus delegaciones al margen de la asociación. - Cobertura de los gastos o cargas que le comporte su tarea. Recibir los medios necesarios para el ejercicio de su actividad. - Seguro de accidente y de posibles responsabilidades legales. Ser asegurado, en su caso frente a los riesgos básicos derivados de la actividad que desempeña como voluntario. - Cesar libremente su condición de voluntario. - Participación en el desarrollo y evaluación del programa al que esté adscrito, así como en la elaboración y diseño de programas futuros. - Recibir la formación necesaria para el desarrollo de la actividad. - Ser informado de la organización y funcionamiento de la entidad y de la actividad a realizar.
Deberes para todas aquellas personas que quisieran desarrollar su actividad en el campo del voluntariado: - Aceptar y seguir libremente los estatutos y las normas de la organización. - Cumplir el compromiso de una forma continuada. Continuar con su actividad, en caso de renuncia, hasta tanto se puedan adoptar las medidas necesarias para evitar un daño al servicio. - Ser participativo y ser diligente en sus tareas. - Tratar con respeto y cortesía tanto a sus compañeros/as como alas personas a las que dirija su actividad. - Respetar las normas internas de funcionamiento de su asociación. - Mantener la confidencialidad de la información recibida y conocida en el desarrollo de su actividad. - Observar las medidas de seguridad e higiene que se adopten. - Acatar las instrucciones que reciba para el desarrollo de su actuación. - Realizar la actividad a la que se haya comprometido conforme a las exigencias de la buena fe. - Cooperar en la consecución de los objetivos del programa en que participe.
Decálogo del voluntariado En las diferentes organizaciones, encontramos voluntarios en casi todos los niveles de funciones y responsabilidades, de manera habitual, y en situaciones extraordinarias. En situación normal dentro de nuestro contexto social, nos encontramos que ante cualquier evento u organización, la demanda de recursos humanos siempre excede a la oferta y en casi todos los casos, recurrimos a la participación de personas voluntarias.
Si la acción voluntaria se mueve en estos parámetros de derechos y deberes, el perfil y la identidad del voluntario, podemos descubrirla a través de la búsqueda de un decálogo que, según como expone Mesa Bouzas (1997) nos permitirá enmarcar como debería ser la actuación del personal voluntario:
1. Descubrir la complejidad. La sociedad tiene la forma de una tela de araña: está tejida por multitud de factores. Saber estar en una sociedad compleja disponiendo de una buena información es una cualidad esencial del voluntariado de hoy. 2. No perder el horizonte. El voluntariado solo tiene sentido cuando no pierde de vista el horizonte de la emancipación. Es necesario la ayuda del voluntariado dentro del sistema deportivo, pero solo merece la pena si es un paso más en el avance de la sociedad. 3. Triple aspiración. La acción voluntaria sólo tiene calidad ética cuando es la opción libre de un sujeto en el interior de una triple aspiración: la estima de si mismo, la solidaridad con los demás y el compromiso por una sociedad más justa. 4. Relación con la administración. El voluntariado no es una coartada para desmantelar los compromisos del estado, sino más bien para reclamarlos. Si su presencia es, en algún momento, un pretexto para que la administración se retire o reduzca sus esfuerzos, el voluntariado ha entrado en zona peligrosa. 5. Dentro de una orquesta. La acción voluntaria es como una orquesta: lo importante es que suene bien; importa poco si la flauta es de madera o de metal, si es propiedad de este o aquel. A la orquesta debemos exigirle, coordinación, coherencia y concentración de esfuerzos. La fragmentación no conduce a nada, y en el equipo cada cual juega en su propio lugar colaborando con el resto en función de la partida. 6. Competencia humana. La acción voluntaria ha de tener competencia humana y calidad técnica. Con la actitud no basta, si por ignorancia o incompetencia, hiciéramos sufrir a los demás, aunque fuera con la mejor intención, sólo lograríamos aumentar su ignorancia y marginalidad. 7. En las clases populares. El voluntariado debe ganar espacios en las clases populares. No puede ser un sustituto que interese sólo a las clases medias ni aquellos a los que les sobra el tiempo, más bien responde al ejercicio de la ciudadanía que se responsabiliza de los asuntos que afectan a todos. 8. Complementariedad profesional. El voluntariado estima al profesional y buscará siempre la complementariedad, pero por lo mismo, no se convierte en auxiliar ni en correa de trasmisión que defiende el espacio de libertad que le es propio. 9. Disciplina por eficacia. El voluntariado necesita hoy disciplinar su acción. Las mejores iniciativas se pierden por incapacidad de someterlas a un programa y objetivos, a unos métodos, a unos plazos, a una dedicación seria, a una evaluación. La buena intención es un camino viable si hay disciplina, sino la que hay es un fracaso. El voluntario rehuye las palabras vanas y se acerca a los gestos concretos y eficaces. 10. Acción recíproca. La acción voluntaria requiere reciprocidad, no se orienta simplemente a la asistencia de otro, sino al crecimiento de ambos, aún cuando sean diferentes contribuciones. La estima del otro no sólo exige la acogida, sino que además espera una respuesta análoga.
Código ético del voluntariado Teniendo en cuenta la complejidad de la sociedad actual, y pensando en la multitud de personas que por caminos y motivos diferentes están dispuestos a intervenir como voluntarios, es fácil entender que la actuación de este colectivo no puede dejarse al arbitrio personal, sino que es preciso respetar algunos principios o normas de funcionamiento. Esta necesidad se ha recogido en códigos éticos elaborados y consensuados por las entidades de voluntariado y las personas voluntarias, e intenta dar criterios para la actuación.
Las acciones de los voluntarios se mueven en cuatro frentes, interrelacionados e indivisibles: el voluntario, el beneficiario directo de la acción voluntaria, la organización y la sociedad. Es por esto, que los deberes de cada voluntario se deben plantear e estas cuatro áreas.
1. Deberes del voluntario hacia los beneficiarios. - Entrega de lo mejor de nosotros mismos. - Ofrecer un libre beneficio y ayuda desinteresada. - Reconocer, respetar y defender de forma activa la dignidad personal de los beneficiarios.
2. Deberes del voluntario con respecto a la organización. - Asumir y reconocer la ideología, os estatutos, las metas y los programas, reglas y métodos del trabajo de la organización. - No hacer uno de la organización para beneficio propio. - Comprometerse de forma responsable, libre y meditada. - Participar en la organización de forma imaginativa. - Colaborar de manera libre y desinteresada.
3. Deberes del voluntario con respecto a los otros voluntarios. - Respetar la dignidad y libertad de los otros voluntarios de ésta u otra organización. - Motivar a los grupos de trabajo. - Facilitar la integración, formación y participación de todos los voluntarios. - Promover la camaradería. - Crear vínculos unitarios entre los voluntarios de diferentes organizaciones.
4. Deberes del voluntario con respecto a la sociedad. - Complementar la acción social de las diferentes administraciones públicas. - Hacer un esfuerzo para prevenir al voluntariado de los impedimentos para la creación de trabajos. - Transmitir con nuestras actividades, acciones, palabras…aquellos valores e ideologías que tú persigues en el Voluntariado. Por Raquel Pérez Serrano - José Domingo Hidalgo Herrera - Francisco Manuel García Ramírez |
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