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LOS MODELOS DE ENSEÑANZA DEPORTIVA
Ana Pérez Curiel Universidad Autónoma de Madrid David Martínez Gómez
“¿Cómo enseñar el deporte?” Esta es la pregunta que se hacen la mayoría de los docentes y técnicos deportivos cuando tienen que enseñar cierta modalidad deportiva a un grupo de personas. La falta de recursos lleva, en muchos casos, a la reproducción de los entrenamientos que hemos vivenciado en nuestras etapas de practicantes o en el peor de los casos, a la improvisación de las clases según las características que determinan el momento: número de jugadores, factores climatológicos, espacio y material disponible, fase de la temporada, etcétera. Por ello es importante que los docentes y técnicos deportivos conozcan el cómo enseñar las distintas disciplinas deportivas. Por tanto, el propósito de este artículo es el de presentar los dos grandes modelos de enseñanza de los deportes: el “modelo tradicional” y el “modelo constructivista”.
Modelo Tradicional de enseñanza deportiva
Los modelos de enseñanza tradicional, técnicos o aislados se orientan al desarrollo de las competencias motrices y de rendimiento deportivo mediante un aprendizaje inicial de los elementos técnico-específicos de cada deporte. Cada elemento técnico se entrena inicialmente en situaciones aisladas, consiguiendo que los alumnos/as reproduzcan el gesto técnico considerado “ideal u óptimo” de forma eficaz. El aprendizaje, por tanto, se somete a una enseñanza repetitiva de ejecuciones. Tras este entrenamiento técnico con el que se consigue un grado aceptable de mecanización del gesto técnico, se introduce al alumno/a en un contexto de juego aislado en el que no necesita tomar ninguna decisión (táctica), sólo practicar la habilidad. Finalmente, se introduce al alumno/a en una situación contextualizada o de juego real.
Esta progresión en la enseñanza deportiva desde un modelo tradicional se caracterizaría por ir: a) de lo técnico a lo táctico; b) de situaciones aisladas o modificadas a situaciones de juego real o contextualizadas; c) de lo individual-analítico a lo colectivo-global; d) del cómo al porqué y para qué del juego (Hernández y Velázquez, 1996); e) de lo particular a lo general (Blázquez, 1995). Read (1988, citada en Devís, 1990) nos representa la secuenciación del proceso de enseñanza-aprendizaje desde el modelo tradicional (gráfico 1) . Del mismo modo, Contreras, De la Torre y Velázquez (2001) presentan una estructura similar a Read en las fases principales que caracterizan al modelo técnico de iniciación deportiva (Gráfico 2).
Gráfico 1. Modelo aislado. Modificado a partir de Read (1988) en Devís (1990) Gráfico 2. Modelo Técnico. Contreras, De la Torre y Velázquez (2001)
Siguiendo a Contreras, De la Torre y Velázquez (2001) podríamos presentar un ejemplo para la aplicación del modelo técnico en iniciación deportiva para una sesión de baloncesto:
1. Habilidad Técnica: “Tiro en suspensión”: realización de tiros en suspensión de forma individual a diferentes distancias de canasta.
2. Habilidades específicas en situaciones simuladas: realización de tiros en suspensión con un compañero delante que tiene los brazos elevados pero no salta a taponar el lanzamiento.
3. Integración de las habilidades específicas en situaciones de juego real: tres contra tres en una canasta.
Modelo Constructivista de enseñanza deportiva
Los modelos constructivistas, comprensivos o integrados, resultan ser la alternativa al modelo tradicional de enseñanza deportiva. Ambos modelos presentan representan teorías opuestas sobre el aprendizaje humano. Mientras que los modelos técnicos se basan en aprendizajes conductistas (estímulo-respuesta), los modelos comprensivos se fundamentan en las teorías constructivistas de Piaget (asimilación-acomodación).
Estos modelos constructivistas tienen como objetivo el desarrollo de capacidades del alumnado mediante los aprendizajes técnico-tácticos y normativos de los distintos deportes. Inicialmente, se sitúa al alumno/a en situaciones de juego en las que se les presenten problemas tácticos o de toma de decisiones. Esta búsqueda de soluciones les llevará a explorar diferentes respuestas para el problema planteado. Tras este tiempo de práctica, los alumnos/as deberán analizar y reflexionar sobre las diferentes soluciones encontradas para posteriormente determinar cuáles son las adecuadas o cuales no representan una opción valida para la resolución del problema planteado. Tras la identificación de estas soluciones válidas, finalmente, el alumno/a será introducido en un entrenamiento más técnico con el que mejorar los gestos técnicos específicos de cada especialidad deportiva.
La progresión en la enseñanza deportiva desde los modelos constructivistas, se caracterizaría por tanto, en una metodología que iría: a) de la táctica a la técnica; b) de situaciones de juego real o contextualizado a situaciones aisladas; c) de los colectivo-global a lo colectivo/individual-analítico; d) del porqué y para qué al cómo –significatividad de la técnica- (Hernández y Velázquez, 1996; Contreras, De la Torre y Velázquez, 2001); e) de los general a lo particular (Blázquez, 1995). Al igual que en el modelo tradicional, Read (1988, citada en Devís, 1990) y Contreras, De la Torre y Velázquez (2001) nos presentan la organización del proceso de enseñanza-aprendizaje (Gráfico 3 y Gráfico 4 ) , en este caso, desde un modelo constructivista.
Gráfico 3. Modelo Integrado. Modificado a partir de Read (1988) en Devís (1990) Gráfico 4. Modelo Constructivista. Contreras, De la Torre y Velázquez (2001)
Un ejemplo de aplicación de este modelo para la enseñanza del unihockey sería:
1. Exploración e Identificación de problemas motores tácticos: se realiza un partido de tres contra tres en un espacio delimitado. Para conseguir un punto, tienen que lograr pasarse la pelota ocho veces entre los integrantes del equipo.
2. Análisis y reflexión sobre los resultados de la búsqueda: puesta en común entre todo el grupo en la que el docente realiza preguntas a los alumnos/as y éstos presentan las posibles soluciones que han encontrado para resolver el problema propuesto.
3.1. Soluciones InadecuadasàNuevos Aprendizajes-Exploración e Identificación de problemas motores tácticos: se realiza un partido de tres contra tres en un espacio delimitado. Para conseguir un punto, tienen que lograr pasarse la pelota ocho veces entre los integrantes del equipo. El jugador con balón no puede conducir la pelota.
3.2. Soluciones válidas, significativas: Soluciones tácticas con balón en ataque: Conducir, Pasar, Driblar, Fintar ;Soluciones tácticas sin balón en ataque: Crear espacios, Ocupar espacios, Desplazarse, Desmarcarse, Recibir.
4. Entrenamiento Técnico-táctico: “El pase”. El mareo: en grupos, uno se la liga y los demás hacen un círculo alrededor de éste. Se deben realizar pases sin que el que se la liga intercepte la pelota. El jugador/a que dio el pase interceptado, pasará a ligársela.
Con los aspectos didácticos de este modelo constructivista, autores como Contreras, De la Torre y Velázquez (2001) nos presentan dos versiones o enfoques de enseñanza basadas en la construcción del aprendizaje en la iniciación a los “deportes colectivos”. A estas versiones o enfoques de enseñanza-aprendizaje las denominan: modelo constructivista horizontal y modelo constructivista vertical (gráfico 5). Estos modelos se desarrollan en diferentes fases temporales y/o de aprendizaje: el modelo horizontal se incluiría como fase inicial de una iniciación a los deportes colectivos, mientras que el modelo vertical sería una segunda fase de aprendizaje deportivo.
Gráfico 5. Estructura integrada del enfoque constructivista “horizontal” y “vertical” en la iniciación deportiva. Contreras, De la Torre y Velázquez (2001)
Modelo constructivista “horizontal”
Este modelo se basa en la enseñanza en paralelo de distintas modalidades deportivas que poseen principios tácticos comunes y estructuras de juego similares, y, por tanto, una misma lógica interna, con la finalidad de iniciar el desarrollo de las correspondientes capacidades tácticas (Contreras, De la Torre y Velázquez, 2001). Por tanto, existiría un transferencia de aprendizajes que nos servirían para varias modalidades deportivas. La deportes colectivos que pueden ser incluidos para el proceso de enseñanza-aprendizaje desde este enfoque serían: balonmano, ultimate (frisbee), baloncesto, hockey, voleibol, fútbol sala, rugby, juegos modificados. El docente posibilitará en una sesión (atendiendo a:, materiales, espacio, tiempo, seguridad…) que en una misma actividad, juego o problema táctico, los grupos se distribuyan realizando la actividad con diferentes modalidades deportivas.
Modelo constructivista “vertical”
En esta segunda fase, el alumno/a ya conoce e identifica la lógica interna que comparten los deportes colectivos y se inicia en la familiarización con las características principales del juego que presentan diferentes modalidades deportivas, explorando y comprendiendo los problemas que surgen y tratar de encontrar respuestas a estos problemas mediante la búsqueda y aplicación de sus recursos motores. Mediante este aprendizaje significativo, se incide en el desarrollo de capacidades estratégicas y la profundización en los fundamentos técnico-tácticos y reglamentarios de cada modalidad deportiva (Contreras, De la Torre y Velázquez, 2001).
A modo de reflexión final
Vistas las diferentes posibilidades para la enseñanza deportiva, docentes y técnicos deportivos estarían en disposición de utilizar cada uno de estos modelos. Sin embargo, antes de pasar a la puesta en práctica, tendrán una decisión por tomar ¿Qué modelo de enseñanza deportiva utilizar?
Referencias bibliográficas:
Blázquez, D. (1995): “Métodos de enseñanza de la práctica deportiva”, en Blázquez, D. (Dir): La iniciación deportiva y el deporte escolar. INDE. Barcelona
Contreras, O.R.; De la Torre, E.; Velázquez, R. (2001): Iniciación deportiva. Editorial Síntesis. Madrid.
Devís, J. (1990): “Renovación pedagógica en la educación física: la enseñanza de los juegos deportivos II”, en Perspectivas de la actividad física y el deporte, 5, 13-16.
Hernández, J.L.; Velázquez, R. (1996): La actividad física y deportiva extraescolar en los centros educativos. MEC. Madrid.
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