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efydep.com.ar - Agosto 2008 - Nº 63 - ISSN 1669-5291

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Revista de discapacidad, integración y diversidad en el campo de la Educación Física 

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EL TIEMPO LIBRE Y LA RECREACIÓN DE LOS TRABAJADORES

Lic. Marcelo SIMIONI

 

INTRODUCCIÓN

Para comenzar este trabajo, procedo a definir al objeto de estudio a analizar, el cual sería “El tiempo Libre reivindicado por los trabajadores”.

Cuando comencé a desarrollar este tema, la intención era la de realizar una aproximación histórica al problema del hombre y el trabajo, donde al comienzo de la humanidad el ser humano no dependía de otra cosa que de su supervivencia, como el vestirse para abrigarse y cazar para alimentarse; a medida que fue pasando el tiempo, fue perdiendo esa forma de vida para desarrollar otras costumbres hasta llegar a nuestros días.

La intención de este trabajo es incursionar en textos de diferentes autores para la confrontación teórica de la problemática del hombre a través de la historia y su dependencia al trabajo, con su pérdida progresiva del tiempo libre desde comienzo de la existencia, para luego, a partir de la época moderna comenzar a ganar derechos llamados sociales, donde se logra reducir tiempo al trabajo asalariado.

La conclusión a la que quiero arribar es si el trabajador reconoce esa victoria lograda en cuanto al tiempo reducido al trabajo asalariado, y descubre que tiene un espacio al que denominaríamos como “tiempo libre”, en el cual puede realizar cualquier actividad sin condicionamientos externos.

 

MARCO TEORICO

 

En los Discursos sobre la desigualdad, Jean-Jacques Rousseau*1 imagina que los seres humanos primitivos (los paleolíticos de la Prehistoria) vivían en estado de naturaleza como otros animales; ni buenos, ni malos. No había lenguaje, las generaciones se sucedían pero no había diferencias entre padres e hijos. En una palabra, no vivían en sociedad, no tenían una cultura.

Miles de años después, los cambios climáticos obligaron a modificar los modos de obtener alimentos. Se domesticaron las plantas; fue el inicio de la agricultura.

Los seres humanos constituyeron familias, que luego se unieron para formar comunidades. Aprendieron a comunicarse mediante símbolos. Habían inventado una sociedad y una cultura. Pero también habían ideado la división del trabajo. Unos se especializaban en la guerra, otros en la agricultura y aún entre los guerreros y los agricultores había quienes tenían distintas funciones.

Con el tiempo, la división del trabajo hizo que algunos prosperaran más que otros, que acumularan riquezas y se las transmitieran a sus hijos. Hasta entonces había diferencias, ahora había desigualdades. Hasta ese momento había  una división del trabajo y una distribución igualitaria de los recursos (la riqueza, el prestigio, el poder), ahora la distribución de los recursos era desigual. Los poderosos terminaron por dominar a los pobres, a quienes tenían que controlar. La distribución inequitativa había generado un orden social injusto.

Desde este pensamiento inicial de Rousseau, los sociólogos siempre buscaron las causas de la desigualdad en la distribución de los bienes asociada a la división del trabajo social. Al mismo tiempo, procuraron medir las relaciones sociales desiguales.

.

LA DIVISIÓN DEL TRABAJO SOCIAL*2

El supuesto de que hay una primacía de la sociedad sobre el individuo aparecía ya nítidamente desde su tesis de doctorado, “La división del trabajo Social”, (1893). El tema fue desarrollado a lo largo de toda su vida. La división del trabajo social es un hecho material, medible, que indica el grado de desarrollo de una sociedad. Las sociedades más primitivas casi no tienen división del trabajo (una persona realiza casi todas las actividades: caza, pesca, etc.). Al evolucionar, el trabajo tiende a dividirse cada vez más en roles especializados: surgen el cazador, el soldado, el recolector, etc. Las sociedades modernas están unidas por la hiperfragmentación de este trabajo social. Todos dependemos de una infinita cadena de trabajadores que nos proveen de luz, comunicaciones, transporte, alimentos, etc.

A cada una de estas sociedades les corresponde una forma básica de solidaridad. La propia de las sociedades modernas es la orgánica y la de las sociedades primitivas (pequeñas, homogéneas) es la mecánica. Esta última perdura en los núcleos pequeños (pueblitos, vecindarios, grupos de amigos). La mecánica es casi natural: se produce por identificación con el otro. La orgánica, en cambio, es mucho más compleja: se fundamenta en que cada uno sabe que depende del otro. Durkheim estaba preocupado por lograr que esa solidaridad orgánica fuese tan fuerte como había sido la mecánica en otros tiempos.

 

LAS CLASES SOCIALES*3

 

En cada uno de los diferentes modos de producción que se sucedieron (salvo en el primero y en el último) ha habido una clase social explotadora y otra explotada. Lo que caracteriza a todas las clases explotadoras es el control del proceso productivo (o sea aquel proceso en el cual los hombres transforman la naturaleza para obtener alimentos, vestimentas, etc.) y del excedente (lo producido). En otras palabras, tienen el poder económico.

Por eso, en forma permanente existe una lucha entre estas dos clases antagónicas. El motor del cambio social es la lucha de clases.

1)                           Comunismo Primitivo: sin clases sociales por escaso desarrollo histórico

2)                           Feudalismo: Siervos y señores feudales

3)                           Esclavismo: esclavos y esclavistas

4)                           Capitalismo: obreros y burgueses

5)                           Comunismo: sin clases por el alto desarrollo histórico

 

 

 

  

   *1 TAUBER Ricardo, BRAIN Mariana, ETCHEGARAY Ricardo, j. j. Rousseau : Filosofía y Formación Ética y Ciudadana I, edit. A-Z. 2005.

    *2 LAFFORGUE Martín, Emile Durkheim, Sociología para principiantes, edit. Era Naciente. 2003.

 

    *3  LAFFORGUE Martín, Kart Marx, Sociología para principiantes, edit. Era Naciente. 2003

LA CRITICA DE MARX *4

 

Algunos pensadores, como Karl Marx (1818-1883), siguieron planteando la misma pregunta que había hecho Rousseau: cómo los seres humanos se habían apartado de la naturaleza y se habían  impuesto a sí mismos un orden social y político que les quitaba libertad.

Marx retoma algunos conceptos de Adam Smith (1723-1790), a quién se considera el primer economista porque aplica un método científico al análisis de la economía. Smith considera que la sociedad no es más que una serie de intercambios entre seres egoístas, que se guían solamente por el interés individual. Es decir, hay una división técnica del trabajo que permite una producción óptima (una producción organizada de la mejor manera posible) porque los trabajadores se especializan en lo que mejor saben hacer. Al mismo tiempo, de esa división del trabajo surge también la distribución del producto entre los trabajadores. En el capitalismo, los trabajadores ponen su trabajo al servicio de la producción y los capitalistas las máquinas, las tierras, el dinero necesario; esto es, el capital. Cada uno de los que participan en la producción recibe su retribución. En el caso de los trabajadores, un salario, que (según Smith) es lo que paga el capitalista para atraer al trabajador y mantenerlo para que siga haciendo su trabajo.

Marx sostiene que la división del trabajo no es una simple distribución de funciones coordinadas entre sí. Para fundamentar esta crítica se remonta a los orígenes del  capitalismo en Inglaterra. Entre los siglos XVI y XVIII, se cercaron las tierras que pertenecían a la comunidad y de las que hasta entonces vivían los campesinos. Esta privatización de la tierra expulsó a los trabajadores rurales desocupados, quienes encontraron empleo en las ciudades donde se habían instalado fábricas favorecidas por los avances tecnológicos (la utilización del vapor, la fuerza hidráulica). Los campesinos, quienes habían sido desposeídos de sus medios de producción (la tierra) se vieron obligados a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario; es decir, la remuneración que, a la larga, le alcanzará al trabajador solo para su sustento cotidiano.

 

Pero el valor de los bienes producidos (afirma Marx) es mayor que el valor del salario. La diferencia entre el valor de la producción y el salario se llama plusvalor (plus es una palabra latina que significa más; es decir, más valor). El capitalista vende los productos en su valor total y, de ese modo, se apropia del plusvalor, del excedente de valor creado por el trabajador.

Para la teoría marxista, la relación social que explica el funcionamiento de la sociedad capitalista es el contrato que establecen los capitalistas y los trabajadores cuando unos compran y otros venden la fuerza de trabajo. Es allí donde las diferencias técnicas de la división del trabajo se convierten es desigualdades sociales

 

 

 

 

*4 TAUBER Ricardo, BRAIN Mariana, ETCHEGARAY Ricardo, j. j. Rousseau : Filosofía y Formación Ética y Ciudadana I, edit. A-Z. 2005.

 EL ESTADO DE BIENESTAR

La seguridad social es uno de los aspectos de lo que se ha dado en llamar, ESTADO DE BIENESTAR, o Estado Benefactor.

El Estado de Bienestar es el conjunto de instituciones públicas que suministran asistencia a los ciudadanos para elevar su calidad de vida y disminuir las desigualdades sociales. Así, los trabajadores reciben un salario directo, una retribución monetaria que es pagada directamente por el empresario como consecuencia del contrato laboral, un salario indirecto, que no deriva de la relación contractual sino que es distribuido por el Estado en forma de prestaciones no monetarias. Estas prestaciones estatales se realizan mediante la transferencia de dinero (por ejemplo, pensiones, subsidios por desempleo o asignaciones familiares), la provisión de bienes o la prestación de servicios, como los que brindan los hospitales o escuelas públicas.

Los neoliberales critican al Estado de Bienestar señalando que este necesita financiar los gastos sociales con impuestos al capital que desalientan a la inversión. Uno de los argumentos más frecuentes es que los empresarios no solo deben pagar los salarios a sus empleados, sino también seguros sociales (jubilación, etc.) que aumentan el costo de la mano de obra. De este modo, los desanima para invertir y crear nuevos puestos de trabajo. El neoliberalismo es una doctrina que propone el retorno a las ideas clásicas de dejar librada la economía a las fuerzas del mercado, con una mínima intervención del Estado.

De esta manera, he tratado de realizar una aproximación teórica al devenir histórico del hombre y el trabajo, donde el tiempo libre y el ocio, juegan un papel fundamental. Existen innumerables definiciones acerca del tiempo libre. Al respecto, enunciaré algunas:*5

a)                           Tiempo libre es el que queda después del trabajo, entendiendo trabajo a las actividades productivas de carácter material e intelectual; a las remuneradas o lucrativas, a las asalariadas o dependientes, a las que reúnen a dos o mas de estas características, fuera de estas actividades quedará el tiempo libre; tiempo libre y trabajo son opuestos.

b)                           Tiempo libre es el que queda libre de las necesidades y obligaciones cotidianas y se emplea en lo que uno quiere, esto es, lo que se conoce comúnmente como ocio.

c)                            Tiempo libre es la parte fuera del tiempo del trabajo destinada al desarrollo físico e intelectual del hombre en cuanto fin en si mismo.

d)                           El tiempo libre es una temporalidad para el ocio. TOURAINE (1974) sostiene que los ocios como cualquier actividad fuera del trabajo estricto, engloban la mayor parte de los rasgos culturales de una sociedad, como la vida religiosa, los juegos, la actividad política, el deporte. El tiempo libre es un tiempo sin obligaciones remuneradas y sólo es un problema cuando no existe una previsión tradicional de la cultura para hacer uso de él.

GIANNI TOTI (1975) por su lado, señala que el tiempo    cotidiano se divide en cinco períodos: el tiempo desocupado, o tiempo involuntario; el tiempo de trabajo o de producción propiamente dicho, esto es en sentido técnico y material: incluye el tiempo de transporte y el de trabajo voluntario; el tiempo fisiológico, necesario para comer, bañarse, dormir, dedicarse al deporte etc. ; el tiempo cultural, dedicado a la formación, la educación , la cultura colectiva, el turismo, las vacaciones, la participación política, y, el tiempo libre propiamente dicho, de recreación de nosotros mismos, de autohumanización.

 

CONCLUSIÓN

Como cierre de este trabajo pongo de manifiesto que el hombre desde el comienzo de su historia ha ido perdiendo su tiempo libre; luego, en la modernidad, comenzó a apropiarse nuevamente de ese tiempo libre con distintas conquistas sociales.

Pero hoy, el trabajador, en este caso particular al que es objeto de estudio, ¿reconoce  el concepto social del tiempo libre?, si es así, ¿cómo utiliza ese tiempo libre?, además, ¿es valorado en su total magnitud…?.-

 

 

*5 Guillermo Miranda Román, Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. U. A. del Estado de México. 2006

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