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efydep.com.ar - Agosto 2008 - Nº 63 - ISSN 1669-5291

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Revista de discapacidad, integración y diversidad en el campo de la Educación Física 

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Educación Física Escolar y violencia en el deporte

 

PROF. LIC. EN EDUCACIÓN FÍSICA ALEJANDRO B. BOTTAI

ALVAREZ-SANTA FE-ARGENTINA

E-MAIL: alebottai@hotmail.com

¬Fundamentación del trabajo Monográfico de investigación de análisis de experiencias titulado Educación Física Escolar y Violencia en el deporte - “Acción de prevención de la violencia en el deporte”, distinguido con el 2º premio - categoría senior, en el concurso “Sacale la Roja a la violencia en el deporte”, organizado por la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Santa Fe.  

 

“Ningún argumento puede convalidar la perversa coexistencia del deporte y la violencia, ni siquiera la desalentadora declaración de autoridades de asociaciones y clubes en el sentido de que son impotentes para controlar a sus exaltados acólitos. Sin embargo "está cundiendo el mal ejemplo" dentro del mundo del deporte y es necesario incidir en la educación "para erradicar los comportamientos violentos y contribuir a la igualdad".

 

El deporte constituye un prodigio social de primera magnitud por su carácter masivo y su fuerza movilizadora, con implicaciones e influencias en los ámbitos más diversos de la sociedad, desde hábitos y modas, economía y consumo, ocupación del tiempo libre, hasta las relaciones colectivas y de comunicación.

Es un objeto de profunda actualidad y como fenómeno de masas, se ha transformado en una de las características distintivas del siglo XX, definido por Francois Mauriac, como “el siglo del deporte”.

Como producción de la cultura ha adquirido una gran presencia en todo el mundo, acompañando el proceso de globalización. Como suele ocurrir en toda estructura, la parte influye sobre el todo y en cierta medida, es el deporte uno de los  factores condicionantes de  múltiples formas culturales contemporáneas.

Resulta difícil encontrar una cultura o civilización por más milenaria que sea que no haya tenido dentro de su forma de vida la práctica de alguna actividad deportiva que refleja una parte muy importante de la esencia de sus pueblos.

Durante mucho tiempo ha despertado un gran interés no solo de parte de sus practicantes y aficionados sino también de diferentes ciencias que a través de los años han logrado encontrar dentro de los contextos deportivos variados objetos de estudio. Es así como es analizado cada vez con mayores elementos científicos, lo que permite tomar en cuenta no sólo aquellos elementos ejecutivos de las actividades deportivas, sino también aquellos elementos que antes se imaginaron intangibles y con poca importancia para el desarrollo de las actividades deportivas.

Los valores que difunde el deporte y que se plasman en su práctica, constituyen un aporte fundamental en la etapa formativa y de crecimiento espiritual y físico de los seres humanos.

Su práctica adecuada contribuye a la construcción de un modelo de sociedad marcada por la armonía social.

En su manifestación colectiva, alienta el trabajo en equipo poniendo en marcha los valores que le son  inherentes como la solidaridad, la conjunción de voluntades y la fraternidad.

El deporte también democratiza porque iguala a las personas en la afición o en la pasión por él, sin distinción de ningún tipo. Asimismo, es un factor de unión y las convierte en partícipes de un interés común; las diferencias son abolidas  y las fronteras físicas, económicas, ideológicas, étnicas, religiosas y sociales se desvanecen.

El deporte fortalece el espíritu y contribuye a que los seres humanos desarrollen sus potencialidades físicas y mentales.

Es una  de las actividades más populares del mundo; por lo que desde temprana edad, el ser humano es motivado a su práctica, la cual  es decisiva para el desarrollo de la vida futura.

El deporte, al ser una práctica corporal y motriz establece múltiples relaciones con la Educación Física y en los últimos 40 años, ha pasado a ser un contenido prevaleciente en las clases y programas de Educación Física de todo el Mundo. Emerge como un contenido altamente significativo de la educación actual y es la Educación Física la disciplina que, dentro del sistema educativo, se encarga de su implementación.

La Educación es un componente esencial para enriquecer el capital humano, y una de sus principales vigas es el deporte practicado en la Educación Física escolar que apuntala así, la formación integral del individuo, visto como un sujeto de múltiples dimensiones.

El movimiento es humano, y el hombre es una unidad dinámica bio.psico-social. La motricidad ya no se puede analizar únicamente desde el punto biológico, sino asumir la repercusión que la misma posee sobre todas las dimensiones del ser humano, superando la visión positivista de que el movimiento es predominantemente  un comportamiento motor. 

A través del “movimiento”, se  educa para producir o para transformar valores, ideales y actitudes en quien lo practica, y por lo tanto, quien enseña deberá poseer un “diseño de hombre” y de sociedad a los cuales aspire y vaya construyendo.

 

“Una concepción integral de la Educación Física permite entender la misma como una educación del ser humano centrada en el cuerpo y en el movimiento y, a través de ellos, de los demás aspectos de la personalidad, cuyo fin último es conseguir un conocimiento de sí mismo y una adaptación más perfecta al entorno natural, físico y social”.[1]

 

El movimiento es una constante en la vida del hombre. A través del mismo, exterioriza sus necesidades, instintos, motivaciones, se comunica, expresa, relaciona, conoce y se conoce, aprende a hacer y a ser.

Por lo tanto la  educación a través del cuerpo y del movimiento no puede reducirse a los aspectos perceptivos o motrices, sino que implica, además, aspectos expresivos, comunicativos, afectivos y cognitivos.

 

“La evolución de la motricidad humana se atribuye a las formaciones y transformaciones biológicas del organismo ligadas al crecimiento, y en parte a las solicitaciones puestas en la vida de relación en todas sus formas”.[2]

 

El movimiento, que es junto a las percepciones, la primera forma de conocimiento, pone al ser humano en contacto con el mundo que lo rodea proporcionándole, en consecuencia, medios para lograr su progresiva madurez, y, por su parte, el psiquismo cada vez mas maduro y equilibrado dirige el movimiento haciéndole más perfecto y adecuado a sus fines.

La educación motriz se apoya en la visión global de la personalidad, considerando la dimensión corporal como uno de los elementos del proceso total de aprendizaje, pero situándolo en primer lugar, pues sólo cuando se han logrado superar estas etapas iniciales del desarrollo se pueden abordar con éxito las demás actividades. Jean Jacques Rousseau lo expresa así:

 

“para aprender a pensar es preciso ejercitar nuestros miembros, nuestros sentidos, nuestros órganos, que son los instrumentos de nuestra inteligencia”

 

“La Educación Física debe estar encaminada a la consecución de finalidades higiénicas, éticas, morales y de economía y eficiencia en el movimiento que se concreten en el conocimiento corporal, el dominio de la motricidad espacial y la implicación de cada uno en las relaciones afectivas que se establecen en torno a la actividad física y deportiva”.

A través de la práctica deportiva, en particular, se realizan las solicitudes hasta promover las manifestaciones de movimiento de valor más elevado y perfección, y en esto está reflejado gran parte del valor educativo de la actividad deportiva.

La Educación Física es un concepto globalizador y el deporte como contenido curricular o deporte Escolar es su parte más relevante.

 

“Se podría definir al  deporte escolar como una “Actividad física-motriz, lúdica y reglada, adaptada al nivel evolutivo del niño y a las circunstancias en la cual se desarrolla, practicada en la escuela por los alumnos como un contenido programático de la asignatura Educación Física”.[3]

 

El deporte entendido predominantemente como juego deportivo colectivo y las distintas formas en que esté representado, es el contenido lógico e indispensable que el docente de Educación Física debe promover y desarrollar en la escuela, reflexivamente tratado con sus alumnos. La tarea será enseñar a jugar, suponiendo esto apropiarse de los diferentes principios del juego y Jugar no es poca cosa, jugar implica saber, saber hacer y valorar.

Desde la perspectiva de la socialización, el deporte puede materializarse en diversas situaciones entre las que se encuentra la escuela. Existe un amplio acuerdo en reconocer el elevado potencial socializador del deporte:

 

“El deporte puede favorecer el aprendizaje de los papeles del individuo y de las reglas de la sociedad, reforzar la autoestima, el sentimiento de identidad y la solidaridad. Además, parece que los valores culturales, las actitudes y los comportamientos individuales y colectivos aprendidos en el marco de las actividades deportivas vuelven a encontrarse en otros campos de la vida.” (W.A.A., 1996)

 

La practica del deporte en la escuela implicara apropiarse de diversos contenidos que se desarrollan en cuatro planos: 1. el del juego (que incluye la formación táctica); 2. el de la motricidad (entendida como formación motriz de base, especial y formación técnica especifica) 3. el de las capacidades condicionales (que les permiten y posibilitan jugar más y mejor); el social-psicológico (que supone la preparación grupal y la formación individual para participar mejor en un juego colectivo). 

La escuela, formal y sistemática, es el espacio educativo por excelencia, dado que la accesibilidad masiva y obligatoria, con profesionales de la Educación Física, compenetrados y formados especialmente para esta función, puede posibilitar en un marco de contención permanente, a toda la población infanto-juvenil, cualquiera sea su origen y comunidad: desenvolver sus necesidades lúdico-deportivas, facilitar la igualdad de oportunidades para la práctica libre de múltiples alternativas de actividad deportiva, contemplar el sentido de pertenencia e inclusión y, consecuentemente, la prevención de conductas escapistas y riesgosas para la salud y el equilibrio personal de los alumnos. Debe garantizar el derecho a la Educación Física y, como contenido de ésta,  al Deporte escolar, que puede permitir que los alumnos y alumnas se desarrollen como practicantes protagonistas y espectadores críticos, considerándolo una práctica que posibilita la construcción de relaciones  democráticas y el aprendizaje de componentes fundamentales para el desempeño ciudadano y la práctica del ocio.

El Deporte escolar es un factor importante para el desarrollo psico-físico de los jóvenes, y un modo de integración social y aún puede constituirse en un elemento de prevención contra ciertas influencias nocivas de la vida moderna como el sedentarismo, el abuso de drogas, el alcoholismo y la violencia.

Al ser parte de la educación permanente, el Deporte escolar es un medio que puede mejorar la calidad de vida, la salud y el bienestar de todos los alumnos,  ya que colabora al desarrollo de las cualidades físicas, intelectuales y morales, independientemente de factores como las capacidades o discapacidades, el sexo, la edad, el origen cultural o étnico, religioso o social. En su práctica, la selectividad y la hipercompetitividad son evitadas y, entre otros, los principios de colaboración, coeducación y participación están presentes.

El Deporte escolar contribuye a mejorar el rendimiento cognitivo y escolar, así como el desarrollo social, comprendidas las competencias escolares como el saber leer, escribir, contar y hacer las operaciones aritméticas elementales.

Considero que  la escolar es una de las modalidades más importantes del deporte, pero quizás, la  menos difundida mediaticamente, a tal punto que algunos autores no le dan la entidad o identidad que tiene y la incluyen en la categoría deporte educativo, como el que se lleva a cabo dentro del horario y en instalaciones escolares, y forma parte de los contenidos de Educación Física, dirigido por profesionales del área (concepción parcializada de acuerdo a la variedad de aspectos relevantes que lo conforman).

El deporte es una actividad con diferentes acepciones en función de la óptica de su estudio, largamente analizado y de una gran complejidad, que cambia su significado en tanto se refiere a una actitud y actividad humana como, y sobre todo, cuando nos centramos en una realidad social o en un conjunto de realidades sociales.

Otras categorizaciones u orientaciones del deporte son: el recreativo: con una finalidad de diversión y pasatiempo para sus practicantes. El Comunitario o Social: con programas del Estado Nacional o Provincial  de  promoción y difusión de actividades deportivas-recreativas para la comunidad en general, con un objetivo primordialmente social, de integración y contención, y subsidiariamente de recreación y promoción de la salud psicofísica. El adaptado: con deportes en los que se adaptan las reglas, los materiales, etc., para que puedan ser practicados por personas con discapacidad física, psíquica o sensorial. El deporte competición, donde aparece el componente agonístico, practicado de manera sistemática y organizada, a través de federaciones y clubes, buscando resultados o triunfos como objetivo final. Por ultimo, el deporte competición-espectáculo o deporte de alta competencia, que es el que practican deportistas profesionales. Allí, el componente agonístico va unido a un sinnúmero de factores económicos, políticos y sociales, que lo convierten en el centro de atención, desplazando a los anteriormente citados en cuanto a su trascendencia social, e influenciándolos en lo referido a la creación de estereotipos y transmitiendo valores discutidos en cuanto a sus ventajas e inconvenientes.

Es en este último, donde se centra la atención, en virtud de la amplitud de investigaciones realizadas y por ser en el que la mayoría de los estudios y teorías se focalizan, ya que frecuentemente el deporte es materia de reflexión sobre la conducta agresiva y violenta.

 

“Para Singer, (1975),  "Los deportes promueven la salud mental, la paz del espíritu.... pueden aliviar las hostilidades naturales, la agresividad y la competitividad. Reducen la delincuencia, la criminalidad y la violencia". Otros por el contrario citan las consecuencias nefastas de partidos como El Salvador-Honduras con cientos de muertos, el desastre de Heyssel, los holligans británicos, los ultras, el vandalismo, etc. El examen de la relación entre deporte y agresión parece haber llegado a quedar dominado por estos dos puntos de vista contradictorios. Si se revelasen positivas las pruebas en favor del primer punto de vista, el deporte habría demostrado su gran significado a nivel social; si por el contrario se tomase en cuenta el segundo punto de vista, deberían tomarse muy en serio tales consecuencias para la práctica deportiva.

Bredemeier, (1983) afirma que la violencia en el deporte se idealiza, condena, legitima o tolera, y en otras ocasiones se la confunde con la vehemencia competitiva, y con la firmeza con que se lucha legalmente por la disputa de un balón o el espacio; a este respecto es importante definir lo que se entiende por violencia y agresión (Riera i Riera, Jornada de Ciencias Aplicadas al Deporte). Este autor considera que existe violencia cuando se coartan los derechos de una persona, mientras que considera que ha habido agresión, cuando deliberadamente se pretende causar daño físico o moral. Se refiere también a los actos que ocurren durante la competición y que son susceptibles de ser catalogados como violentos y/o agresivos, diferenciando entre los que transgreden las normas deportivas, las leyes sociales más amplias o “las convenciones tácitas” aceptadas por los contendientes “acerca sobre lo que es licito”, como muy bien indica Smith (1983 ).

Si en la sociedad se rigen las personas por unas leyes generales de convivencia social, en la competición se añaden un conjunto de normativas tendientes a garantizar la noble e igualitaria lucha por el triunfo donde jueces y árbitros velan por su cumplimiento, existiendo asimismo "códigos de honor" diversos y específicos para cada deporte y región, que solo conocen los contendientes y que les permiten diferenciar acciones tolerables y excesivas.” [4] .

“Si se remite a la definición de violencia como la aplicación de métodos fuera de lo natural a personas o cosas para vencer su resistencia, llevaría a hablar de abuso de autoridad en el que alguien cree tener poder por sobre otro. Generalmente se da en las relaciones asimétricas, el hombre por sobre la mujer o el padre por sobre el hijo, para ejercer el control. Si bien, la más común es la violencia física, manifestada a través de golpes, que dejan marcas en el cuerpo, hay otro tipo de violencia que muchas veces es más hostil que la primera, es la violencia emocional plasmada a través de desvalorizaciones, amenazas, críticas que funcionan como mandato cultural en algunas familias o grupos sociales.” [5]

 

No obstante cuando se habla de violencia en el deporte no se dice nada porque se esta tratando de definir muchas cosas a la vez. Esto quiere decir, que se esta tratando de definir a dirigentes corruptos, “jugadores tribuneros”, árbitros que no saben dirigir un partido,  “barras” que siguen haciendo lo que quieren, funcionarios incompetentes, policías que no saben conducir un operativo, etc. Hay una sociología del “aguante” mal entendido que preocupa.

Al convertirse el deporte en un elemento o agente de reproducción social, estas conductas o comportamientos son incorporados y reproducidos, no solo en los eventos deportivos, sino en otras actividades de la vida diaria. Se está en presencia de lo que algunos denominan la “deportivización de la vida cotidiana”, en donde el adolescente está de una forma u otra involucrado.

 

“Ante los hechos violentos recurrentes, específicamente relacionados con los clásicos de fútbol, lleva a cuestionar cuál es el rol de cada uno en la sociedad. Y la respuesta a este planteo comenzaría a aparecer cuando se toma conciencia acerca de la función de las instituciones sociales. La familia, la escuela, el club, entre otras tantas a las que concurre el niño y el adolescente, deberán comenzar a replantearse su rol social. Si se está en contacto con jóvenes se puede notar que éstos presentan comportamientos  diferentes a los de “otros tiempos”: las chicas ya no son tan “femeninas” como antes y además, actúan en banda como antes lo hacían los varones. El “lo arreglamos a la salida” ya no es propio del discurso de los hombres. Las discusiones están a la orden del día; la cuestión principal es hacer valer lo propio como único elemento válido. Este individualismo, este “sálvese quién pueda” no es más que el reflejo de la sociedad que muestran los adultos y los más jóvenes no hacen más que reproducir el modelo que ven y viven a diario”.[6]

 

La adolescencia es igual o similar en todas las épocas, pero surgen comportamientos distintos en cada momento histórico. No cambia la adolescencia, sino la sociedad en que se vive. Es una etapa muy amplia donde se produce una evolución continua y donde es necesario acomodar la actuación educativa a las circunstancias cambiantes.

La prevención no pasará entonces por evitar hechos de violencia, sino por evitar las causas que generan que se produzcan los hechos de violencia.

Desde hace mucho tiempo, numerosos autores han venido insistiendo en la necesidad de educar en valores; son varios los estudios que han incidido en este campo y en todos ellos se hace referencia a la redundancia de esta aseveración, ya que si no se educa en valores no sé esta educando realmente. Esta afirmación educativa queda, actualmente, fuera de toda discusión, centrándose el problema actual no en el fundamento de los valores educativos, sino en qué valores son los que deben servir de sustrato y aplicación dentro de los procesos educativos.

Todos coinciden, en que la educación es una de las formas de prevenir o combatir la violencia en el deporte, pero no se tienen muy en claro cuales deben ser las medidas o programas al respecto, como tampoco cuales son los ámbitos o estamentos adecuados para su implementación, menos aún se observa en la escuela,  espacio propicio para el desarrollo de trabajos educativos dirigidos a éste tema, aportes en ese sentido.   

Ahora bien ¿qué hacer desde la escuela para contribuir a la solución del problema?

La escuela de nivel Medio, entre tantas otras instituciones, a la que concurre el adolescente, reúne las condiciones apropiadas para coadyuvar, desde todas las  áreas pedagógicas, y en particular la de Educación Física,  a  la solución de este problema o, al menos, tender a ello. 

La Educación Física y el deporte escolar resultan de gran potencial para el desarrollo de valores sociales y personales; lo que a su vez incrementa su importancia como elemento pedagógico y formativo.

Contamos con la posibilidad de abordar desde esta área educativa,  el desarrollo de valores, bien desde una perspectiva general, bien relacionándolo con temas transversales del currículo o bien desde una perspectiva particular y pormenorizada que incluye la catalogación de estos valores. Siendo el contexto de la práctica deportiva un excelente lugar para el desarrollo de valores sociales y personales, es necesario poner una intención precisa en la educación de estos valores; si lo que se pretende es una adquisición de los mismos, no sólo la práctica lo garantiza; debe existir una intencionalidad y organización a tal efecto.

 

Estas apreciaciones manifiestan porque la Educación Física escolar reúne las condiciones esenciales que la pueden convertir en un área pedagógica estratégica para contribuir al desarrollo de propuestas educativas de acción dirigidas a la prevención de la violencia en el deporte.

Bibliografía utilizada  en el trabajo de investigación:

Aisenstein, Angela; Ganz, Nancy y Perczyk, Jaime: La Enseñanza del Deporte en la Escuela. Primera Edición. Buenos Aires. Ed. Miño y Dávila S. R. L. 2002.

Aisenstein, Angela y Perczyk, Jaime: Los juegos deportivos. Art. Revista del Ministerio de Educación de la Nación: El Monitor de la Educación-Republica Argentina-Año 2- Nº 3-Julio de 2001. Pág. 50 a 53

Alabarces, Pablo; Di Giano, Roberto y Frydenberg, Julio: Deporte y Sociedad. Buenos Aires. Ed. Eudeba. 1998.

Alabarces, Pablo (sociólogo), Bergés, Mariano (ex juez penal); Chiappetta, Julio; (Clarín); Grabia, Gustavo (Olé) y  Veiga, Gustavo, (Página 12):Según los expertos, el fútbol avanza hacia su propio Cromañón” Entrevista/debate por Javier Febré y Ezequiel San Martín, de la Redacción de Clarín.com

Bottai, Alejandro B.: “El Deporte Escolar en la EGB II”. Laborde Editor. Primera Edición. Noviembre de 2004. Rosario. Argentina

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De Hegedüs, Jorge: Teoría General y Especial del Entrenamiento Deportivo. Editorial Stadium. Buenos Aires, 1973.

Enciclopedia Estudiantil – Año 1: fascículo nº 20. 1960 y fascículos nº 40 y nº 50. 1961. Editorial Codex S.A. Buenos Aires 

Enciclopedia Estudiantil Superior Año I Tomo III: fascículo nº 28; Año I Tomo IV: fascículo nº 42; Año II Tomo VII: fascículo nº 81; Año III Tomo IX: fascículo nº 100; Año III Tomo XI: fascículo nº 129; y Año III Tomo XIII: fascículos nº: 133, 137 y 145. Editorial Codex S.A. Buenos Aires, 1964.

Enciclopedia Clarín Tomo 7: Deporte-Historia. Visor Enciclopedias Audiovisuales S.A. Buenos Aires 1999.

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Gomá Oliva, Antonio: Manual del entrenador de fútbol Moderno. Editorial Paidotribo. 2da. Edición. Barcelona

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Ley Federal de Educación Nº 24.195

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Martínez Gómez, David: El Deporte como fotocopia de nuestra sociedad. Universidad Autónoma de Madrid

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Ruiz Llamas, Guillermo; Cabrera Suárez, Dolores:”Los Valores del Deporte”. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Revista de Educación, núm. 335 (2004), pp. 9-19. Fecha de entrada: 29-03-2004 Fecha de aceptación: 28-06-2004

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USAL. ISEF Nº 11. Bibliografía y Apuntes utilizados en los Seminarios cursados de la Licenciatura en Educación Física. Rosario. Año 2001 y 2002 

 


[1] Diseño Curricular Jurisdiccional de la Provincia de Santa Fe. 1997.  Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe. Área Educación Física. Pág. 219.

[2] Guía Técnica del voleibol. Centro CONI (Comité Olímpico Nacional Italiano de Orientación del Deporte). 1er Fascículo Pág. 13 

[3] Bottai, Alejandro B.: “El Deporte Escolar en la EGB II”. Laborde Editor. Primera Edición. Noviembre de 2004. Rosario. Argentina. Pág. 59

 

[4] Cohen Grinvald, Rubén (Argentina- España): “Agresión y Violencia en el deporte. Artículo: www.efdeportes.com

[5]Cabo de Donnet, Carina (Prof. en Filosofía y Pedagogía): La Violencia y el Deporte. Pedagoga- Artículo: www.portalfitness.com

 

[6] Cabo de Donnet, Carina (Prof. en Filosofía y Pedagogía): La Violencia y el Deporte. Pedagoga- Artículo: www.portalfitness.com

 

RECIBIERON LOS PREMIOS LOS GANADORES DEL CONCURSO MONOGRÁFICO SOBRE PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA EN EL DEPORTE

La Cámara de Diputados y la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Santa Fe entregaron los premios a los ganadores del concurso monográfico “Prevención de la violencia en el deporte. Factores que la provocan y acciones de prevención”.

        La ceremonia, que fue presidida Eduardo Di Pollina y Carlos Bermúdez, tuvo lugar en el recinto de la Cámara de Diputados.

        Daniel Escobar, de Rosario, recibió el primer premio por su trabajo titulado “Prevención de la violencia en el deporte”, presentado bajo seudónimo “Fair Play”; en tanto el segundo premio recayó en Alejandro Bottai, de la localidad de Alvarez, por su proyecto “Acción de prevención de la violencia en el deporte”, presentado bajo seudónimo “Basilio Piu Avanti”.

Ambos participaron en la categoría senior destinada a profesionales o estudiosos y percibieron la suma de 1.500 pesos y 1.000 pesos para el primero y segundo, respectivamente.

         En tanto en la categoría junior, donde tomaron parte estudiantes de escuelas de Nivel Polimodal de gestión pública y privada de la Provincia de Santa Fe, ganaron Antonela Citroni y Martina Mucchiutti, de la Escuela de Enseñanza Media Nº 8002 “San José Hermanas Terciarias”, de Santa Fe por su trabajo “Violencia en el deporte” presentado bajo el seudónimo Tarjeta Roja. El premio que percibieron fue de 1.000 pesos.

        El segundo lugar fue declarado desierto por el jurado ya que los trabajos no cubrieron las expectativas de metodologías y de contenidos buscados.

        El concurso contó además con el auspicio de la Federación Santafesina de Clubes, el Panathlon Internacional y la Asociación Rosarina de Entidades Deportivas Amateurs –AREDA-.

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